- ¿Me has echado de menos?
Tardé en responder, y eso que había imaginado esta conversación cientos de veces.
- A veces. Ya lo sabes.
No. Seguramente, no lo sabía. Me di la vuelta en el colchón y miré la pared. No quería estar allí. No quería volver a verla desnuda.
- Mi avión sale en una hora- la voz me salió ronca.
- Y yo voy a salir de tu vida. No tendrás queja.
Fuera hacía frío y llovía.