miércoles, 17 de marzo de 2010

Puerta de embarque, Terminal A. 4:03 p.m.

Caminé rápido entre la gente. Cuando la vi, desvié la mirada hacia la cola.
- Llegas tarde.
A veces las historias más largas terminan con frases cortas, pensé. La miré, cansado, maldiciéndome por haberla seguido, por darle la satisfacción de ser ella quien se despidiera de mí.
- Ya lo sé. Te he avisado.
- Eso no cambia el hecho de que llegues tarde- insinuó una sonrisa, como disculpándose por anticipado por la penúltima ironía.
- Bueno, pero podría no haber avisado.
- Eso tampoco hubiera cambiado nada. En realidad-avanzó un poco en la cola-las cosas no podían haber sido de otra manera.
Volví a tener la misma sensación de estar siendo los protagonistas de una mediocre obra de teatro. Por mi parte, no pensaba seguir encasillándome en el papel.
- Adiós.