domingo, 8 de enero de 2012

Puerta de embarque, Terminal C. 5:49 a.m.

Y pensando, pensé que con ella nunca hubo ningún futuro, ni al empezar, cuando todo era raro y fugaz y nuevo, ni ahora, que todo acaba sin acabar, de una manera lánguida y tranquila, viendo como lo poco que fue se borra sin ruido, sin una mala tempestad ni un relámpago, ni un leve temblor que indique que donde ahora no hay nada antes hubo siquiera algo en pie.
Y pensando, pensé que mi vida se escapaba en esos pasillos, y siempre creí que para entonces llevaría de equipaje algo pesado con lo que cargar. Y ahora me daba cuenta que, donde debería notar un peso, no notaba nada.
Sensaciones agrias e incompletas de una vida que sólo había empezado a cambiar.

No hay comentarios: